El desarrollo de la inteligencia emocional a través de los cuentos

La inteligencia emocional es considerada como la habilidad esencial de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos adecuadamente y la destreza para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás.

Esta habilidad para manejar emociones de forma apropiada se puede y debe desarrollar desde los primeros años de vida ya que las emociones se expresan desde el nacimiento, un niño amado, acariciado, será un niño con confianza en sí mismo, un niño seguro. La educación no sólo contempla aspectos intelectuales y rendimiento escolar, actualmente se esta poniendo énfasis al desarrollo de habilidades emocionales y la autoestima, es decir, la educación de los sentimientos, la valoración de sí mismos.

Las personas con inteligencia emocional:

  • Aprenden a identificar sus propias emociones.
  • Manejan sus reacciones emocionales identificando maneras adecuadas de expresarlas.
  • Desarrollan una aceptación incondicional de sí mismos y de los demás.
  • Desarrollan el autocontrol y la empatía: ponerse en el lugar del otro.
  • Desde pequeños aprenden que existen distintos tipos de situaciones y que cada una les exigirá unas u otras respuestas: Resolución de problemas.

En este aspecto, los cuentos son un instrumento fundamental para el desarrollo de la inteligencia emocional:

  • Los cuentos permiten al niño conocer otras vidas, que, de alguna manera, acaban haciendo suyas.
  • Los cuentos ayudan al niño a identificar y comprender mejor los sentimientos tanto propios como ajenos: el miedo, el dolor, el asco, la alegría, la pérdida de algo o de alguien…
  • Los cuentos desarrollan la sensibilidad del niño para ponerse en el lugar de otro y tratar de comprenderlo.
  • Los cuentos ofrecen distintas estrategias para la solución de problemas.
  • Los cuentos le sirven al niño para liberar frustraciones y ansiedades. En este sentido, los cuentos populares, como dice Bruno Bettelheim, juegan un papel catalizador de los miedos infantiles, ayudando al niño a librarse de sus propios fantasmas.

EDUCACIÓN EMOCIONAL A TRAVÉS DEL CUENTO

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Recursos:

LOS CUENTOS INFANTILES EN EL DESARROLLO PSICOLÓGICO Y EN EL LENGUAJE

El cuento infantil no sólo es importante porque sirve como estímulo para el futuro lector, sino también, porque contribuye al desarrollo del lenguaje, de la creación literaria, de la imaginación de mundos posibles, entre otros. Además, porque al recrear la vida de los personajes e identificarse con ellos, le permite vivir una serie de experiencias y situaciones que le ayudarán a adquirir mayor seguridad en sí mismo, a integrarse y formar parte del mundo que le rodea.

En el momento de hacer una reflexión sobre el cuento infantil como estrategia pedagógica, deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos. En primer lugar, hacer una conceptualización teórica desde algunas concepciones psicológicas y sus implicaciones en la enseñanza aprendizaje de la lectura y la escritura; en segundo lugar, cuál es el enfoque que se le ha dado al cuento  desde la Enseñanza integrada; y en tercer lugar, hacer una reflexión sobre las experiencias que se han desarrollado en la práctica docente.

¿Cuáles son las concepciones teóricas que sustentan la práctica profesional en el área?, ¿cuál sería el enfoque más pertinente para trabajar con niños? y ¿cuál la estrategia más adecuada para incrementar la motivación en la formación de niños lectores y escritores?

Ante la necesidad de incrementar los niveles lectores y escritores, de crear un espacio ameno tanto para los niños y para los nuevos practicantes, se ha evidenciado como alternativa viable, a partir de ese momento, proponer un proyecto pedagógico en el cual se trabaje a partir del cuento infantil como género literario y desde la perspectiva de lenguaje integral.

Concepciones relevantes desde algunas teorías psicológicas y sus implicaciones en la enseñanza aprendizaje de la lectura y la escritura.

“El lenguaje integral supone muchas cosas diferentes para muchas personas diferentes; está lejos de ser un dogma que deba respetarse estrictamente. Es una manera de reunir una perspectiva acerca del lenguaje, del aprendizaje y de las personas, en particular la de dos grupos muy especiales de personas: niños y maestros”. Kenneth  Goodman.

Entender la educación de los niños implica un abordaje desde varias disciplinas debido a su complejidad; la psicología, entonces, permite explicar los procesos de desarrollo y de aprendizaje de los estudiantes. Por lo tanto, es importante mencionar que una concepción sobre el desarrollo del niño que pretenda ser integral no puede dejar de revisar aspectos como el socio-cultural, el histórico, el psíquico, el biológico, el afectivo, entre otros.

En una investigación realizada, Mylvia Fuentes (2003) recoge algunos aspectos básicos sobre cuatro de las más importantes teorías psicológicas con vigencia de aplicación en el contexto educativo, ellas son: El Conductismo, el Constructivismo, el Enfoque Sociocultural y los Enfoques cibernéticos y conexionistas. El marco de referencia psicológico que sirve para sustentar la práctica pedagógica fue el constructivismo, ya que desde esta perspectiva varios autores participan de muchos principios comunes. En esencia, el constructivismo postula que toda persona construye su propio conocimiento.

Los psicólogos Jean Piaget y Lev Vygotski son los padres de la perspectiva constructivista, pero sus posiciones no son coincidentes. Los dos conciben al individuo como gestor de su conocimiento y reconocen a su actividad como la vía para construirlo, aunque sus puntos de vista se distancian en la importancia que le confieren a la interacción social.

Si bien es cierto, Piaget no negó sus influencias sociales en el desarrollo, éste no fue un aspecto central de su teoría, como sí lo fue para Vygotski (1996:130). Este autor plantea que el aprendizaje infantil empieza mucho antes de que el niño llegue a la escuela, es decir, que el aprendizaje que él encuentra en la escuela tiene siempre una historia previa. Desde esta perspectiva surge el planteamiento de su teoría sobre la Zona de desarrollo próximo (Vygotski, 1996:133) que no es otra cosa que la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto capaz o en colaboración de un compañero más capaz.

Por lo tanto, como se evidencia en estos planteamientos teóricos, la psicología aporta a la educación una serie de conocimientos entre ellos, el desarrollo evolutivo del niño y la interacción entre el aprendizaje y el desarrollo, fundamentos planteados por Piaget y Vygotski, respectivamente. Este marco teórico resulta de vital importancia ya que le concede relevancia, en el hecho pedagógico del que tratamos, al docente practicante en su rol en el proceso de enseñanza, ya que es él, el encargado de presentar un proyecto pedagógico acorde con estos principios, organizar un ambiente educativo para que los alumnos construyan su conocimiento y es a la vez el mediador de sus aprendizajes.

De otra parte, también se revisó otra teoría psicológica planteada desde el enfoque sociocultural y sustentada por Kenneth Goodman (Goodman,1986:35-46) a partir del lenguaje integral. Este autor plantea que el lenguaje integral está sustentado por cuatro pilares humanístico-científicos: una sólida teoría del aprendizaje, una teoría del lenguaje, una perspectiva básica acerca de la enseñanza y del rol de los maestros y una concepción del currículum centrada en el lenguaje. A partir de sus planteamientos se ha presentado el proyecto pedagógico, El cuento infantil: una experiencia de lenguaje integral (ver recursos).

Así, pues, la propuesta consiste en trabajar el cuento infantil desde la perspectiva de lenguaje integral, la cual concibe el aprendizaje como una construcción colectiva propiciando ambientes escolares que hagan posible el encuentro de estudiante/ practicante, practicante/ practicante, y finalmente establecer una relación triádica, entre padres/ estudiantes/ practicantes.

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Recursos: http://revista.iered.org

EL VALOR EDUCATIVO DEL CUENTO

El cuento es un relato breve de hechos imaginarios, de carácter sencillo, con finalidad moral o recreativa, que estimula la imaginación y despierta la curiosidad. Es el principal motivador para iniciar una serie de aprendizajes escolares. En esta definición entrarían tanto los cuentos literarios como los populares. Los cuentos serán el primer contacto de los niños con su cultura.

Algunas de las ventajas que ofrece el cuento a nivel pedagógico son: su estructura secuencial lineal, personajes fácilmente reconocibles, formas lingüísticas que la memoria aprende sin demasiados obstáculos y estructura abierta, flexible, que permite la memorización y la transmisión.

Hay que tener en cuenta que “contar” un cuento no es lo mismo que “leerlo”, ya que contarlo implica utilizar recursos expresivos, mímicos y de interactividad que no se dan en la lectura. Contar cuentos es generar comunicación. Para que esto sea así es necesario que el cuento tenga un marco referencial claro, que el niño identifique los personajes y lo que ocurre y formular un desenlace que ellos entiendan.

Para la psicóloga Pilar Bahena, durante los primeros años de vida los niños confunden fantasía y realidad. En este tiempo intentan identificar sus fantasías con los conocimientos que han adquirido sobre el medio.

Según Sara Cone Bryant, las cualidades más apreciadas por los niños en los cuentos son:

–       Rapidez de acción: a los niños no les interesa tanto lo que piensan o sienten los protagonistas como lo que hacen. Esta preferencia del niño/a muestra su instinto natural.

–       Sencillez teñida de misterio: se trata de cosas que oye y ve todos los días, teñidas, sin embargo, por una sombra de misterio que las hace más agradables y atrayentes. Para conseguir el halo de misterio es necesario un tono ausente de monotonía.

–       Elemento reiterativo: consiste en una determinada cantidad de repeticiones que corre paralelo a la necesidad que siente el niño/a por conocer, reconocer, asegurarse y conquistar la realidad.

Ana Pelegrín señala que el cuento posee un poder inmenso, ya que a través del cuento todo lo que el niño conoce cobra movimiento y actúa de formas irreales, mágicas e incluso absurdas que llenan su universo mental de matices catárticos y evocadores. Los cuentos, llenos de situaciones y personajes reales o fantásticos permiten al niño evocar mental y verbalmente. El poder de la palabra y el gesto del narrador les confiere una magia indescriptible.

Los cuentos ponen en juego todos los ámbitos de desarrollo de los niños: el psicomotor, el afectivo, el cognitivo, el lingüístico, el social…

Muchos profesionales de la educación ponen de manifiesto el valor de los cuentos en el desarrollo psicológico de los niños y niñas. Tienen el valor añadido de hacer la transmisión de la herencia cultural que pasa de abuelos a nietos en toda su riqueza. De forma global podemos afirmar que los cuentos tienen un gran valor educativo por todos los recursos que ofrecen. Así, el cuento:

–       Se puede emplear para el aprendizaje, para motivar otros aprendizajes y para reforzar o introducir conceptos.
–       Libera tensiones.
–       Potencia el desarrollo afectivo y social.
–       Identifica emociones como: el miedo, frustraciones, deseos.
–       Desarrolla la empatía o capacidad de ponerse en lugar del otro.
–       Establece una relación o clima cálido entre el maestro y los niños.
–       Facilita encuentros de comunicación y entretenimiento del niño y de la niña con sus padres.
–       Fomenta sentimientos de seguridad, de confianza, de ser capaz, colaborando en la formación de auto-estima positiva.
–       Favorece la adquisición y el desarrollo del lenguaje enriqueciendo y ampliando el vocabulario de los niños, al tiempo que proporciona modelos expresivos nuevos y originales.
–       Potencia habilidades paralingüísticas, para expresar a través de la entonación, del ritmo, de las pausas, del tono de la voz.
–       Facilita la estructuración de frases con producciones complejas y ordenadas.
–   Favorece la expresión y fluidez verbal, ya que se acostumbran a oír narraciones y las practican y además la comprensión, porque captan el mensaje, secuencian ideas verbalmente…
–       Despiertan el gusto por los textos escritos y posibilitan el desarrollo de una actitud positiva hacia la lectura.
–       Estimula la observación, la atención, la memoria, la estructura temporal, la imaginación, la curiosidad y la fantasía.
–       Favorece la capacidad de representación mental o simbólica.
–       Contribuye a comprender e ir interiorizando formas de convivencia, valores y normas.
–       Desarrolla el gusto estético, el sentido poético y la discriminación auditiva.
–      Acerca al niño a la literatura infantil y a los cuentos populares. El cuento popular, de tradición oral, se ha convertido en imprescindible en las aulas.

Además, en la próxima entrada trataremos más detalladamente sobre la importancia de los cuentos infantiles en el desarrollo psicológico y el lenguaje como estrategia pedagógica.

 

Recursos: http://www.ellapicero.net

Declaración Universal de los Derechos de los Niños a Escuchar Cuentos

  1. Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión, tiene derecho a escuchar los cuentos más hermosos de todas las tradiciones orales de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.
  2. Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres le cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa, sino que se están autocondenando a que sus hijos jamás les vuelvan a pedir otro cuento.
  3. Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente cuentos, tiene absoluto derecho a pedir al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste lo haga con amor y ternura, que es como se deben contar los cuentos.
  4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos. Aquellos que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que, por diversas razones, no tengan abuelos que se los cuenten. Del mismo modo, aquellos abuelos que carezcan de nietos están en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil donde, con entera libertad, podrán contar cuantos cuentos quieran.
  5. Todo niño está en el derecho de saber quiénes son José Martí, Hans Christian Andersen, Elena Fortún, Lewis Carroll, Elsa Bornemann, Carlo Collodi, Gloria Fuertes, María Elena Walsh, entre otros. Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de los niños todos los libros, cuentos y poemas de esos autores.
  6. Todo niño goza a plenitud del derecho a conocer las fábulas, mitos y leyendas de la tradición oral de su país.
  7. El niño tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como modificar los ya existentes, creando su propia versión. En aquellos casos de niños muy influidos por la televisión, sus padres están en la obligación de descontaminarlos conduciéndolos por los caminos de la imaginación de la mano de un buen libro de cuentos infantiles.
  8. El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos, Lo único obligatorio es que éstos sean hermosos e interesantes.
  9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento, y también a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento.
  10. Todo niño, por último, tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras de Alicia y el lobo, del “Tío Tigre y Tío Conejo”, de aquel burrito que se llamaba Platero, del gato que tenía unas botas de siete leguas, del colorín colorado de los cuentos y del inmortal “Había una vez…”, palabras mágicas que abren las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.

NOTA: Este manifiesto, recopilado y adaptado aquí por la Red Internacional de Cuentacuentos (RIC), circula de modo anónimo entre los cuentacuentos latinoamericanos desde hace varias décadas. Apareció publicado por primera vez en Venezuela en los años 70 del siglo pasado, y existen múltiples variantes españolas, colombianas, cubanas, argentinas y mexicanas.